Si no es divertido, ¿por qué hacerlo?
"Ben Cohen y Jerry Greenfield, amigos de la infancia, montaron su primera heladería en una gasolinera abandonada en Burlington, un pueblo de Vermont (EEUU), en 1978. Para ello, contaban con un préstamo de 4000$ y un curso de fabricación de helados por correspondencia que les costó tan sólo 5$.
Gracias a su destreza para crear sorprendentes sabores con ingredientes de primerísima calidad, sus helados arrasan hoy en todo el mundo."Ben & Jerry's pronto se hicieron populares en su comunidad y fueron admirados por sus combinaciones de sabores innovadoras, hechas con ingredientes de primerísima calidad y con leche fresca de las granjas familiares del estado Vermont.
Durante los siguientes años Ben & Jerry's fue consolidando su presencia por todo EE.UU. y posteriormente por todo el mundo. A pesar de su espectacular crecimiento, Ben y Jerry no olvidaron sus valores: 'El negocio tiene la responsabilidad de devolver a la comunidad parte de lo que la comunidad le está dando'. "Y siguiendo su filosofía... ¡en Ben&Jerry's hacemos el mejor helado posible... de la mejor manera posible! Por eso siempre nos hemos preocupado por la sociedad y por la preservación del medio ambiente".
Preservación del medio ambiente
Sus fábricas sólo usan energías renovables (eólica, solar…)
Llevan años realizando junto con WWF (Adena) una campaña de sensibilización sobre los efectos del cambio climático, concienciando a la gente de los efectos y de cómo pueden contribuir a reducir sus emisiones de CO2.
Hemos impulsado la Escuela del Cambio Climático para dar formación y financiación a los proyectos contra el cambio climático de jóvenes en todo el mundo.
Máxima responsabilidad a la hora de comprar sus suministros
Sólo Compran leche a granjas familiares que se comprometen a cuidar adecuadamente de su ganado y tener los menores impactos posibles en el medio ambiente.
Compran los brownies de sus helados en la panadería Greyston, en Nueva York, que sólo emplea a gente sin hogar.
Se han asociado a la mayor organización de Comercio Justo del mundo (Fair Trade) para hacer que el azúcar, la vainilla y el chocolate de algunos de sus helados provenga de agricultores del tercer mundo a los que se paga su precio justo.
